En el espectro de colores del té, el TÉ VERDE DE CHINA se encuentra en el extremo claro: más oscuro que sólo los tés blanco y amarillo, y su color varía desde el amarillo pálido hasta el verde claro. Generalmente son más ligeros y delicados que los tés verdes japoneses.
A pesar de su delicadeza, estos tés todavía tienen mucho cuerpo. Poseen un dulzor similar al del té blanco. Si examinas las hojas después de preparar la cerveza, notarás que normalmente constan de dos hojas y un cogollo. Los cogollos ayudan a endulzar los tés, pero el dulzor también proviene de cómo se secan las hojas al principio de su procesamiento. En China se suelen utilizar sartenes, woks y hornos para preparar tés verdes, y estos le dan un sabor dulce y tostado.
En términos generales, las notas suaves y vegetales son evidentes en las verduras chinas, que a menudo se asemejan a verduras cocidas, asadas o asadas. Los sabores florales, de nuez y de chocolate también son comunes y, a veces, los tés pueden incluso describirse como terrosos.