La capacidad del té verde para quemar grasa explica sin duda su reciente aumento de popularidad en Occidente. Y aunque otros alimentos saludables han mostrado resultados mixtos con respecto a la pérdida de peso, los estudios médicos parecen respaldar uniformemente las propiedades quemagrasas del té verde. De hecho, en la última década se han realizado varios tipos diferentes de estudios médicos que han llegado a estas conclusiones.
En 2004, un estudio realizado en ratones fue uno de los primeros en analizar los efectos del té verde en la pérdida de peso. A un grupo de prueba de ratones se les dio comida que contenía un extracto de té verde, y se midió su tasa de oxidación de grasa corporal en comparación con ratones sin TÉ VERDE DE CHINA en su dieta. Para aclarar, la oxidación de la grasa corporal simplemente significa la velocidad a la que se quema la grasa. Los resultados mostraron que los ratones vieron una reducción del 76,8% en la grasa abdominal, o la llamada "visceral". Si bien estos datos no se pueden extrapolar perfectamente a los humanos, sí respaldan la idea de que los mamíferos pueden experimentar una reducción de la grasa abdominal al beber té verde.
Otro estudio, que tuvo lugar en la Universidad de Birmingham en el Reino Unido, analizó los efectos quemagrasas del té verde en sujetos humanos reales. En el experimento, los pacientes sanos se dividieron en dos grupos: uno consumió extracto de té verde y el otro recibió un placebo. Después de la ingestión, las mediciones mostraron que quienes consumieron el extracto de té verde tenían tasas de oxidación de grasa corporal un 17% más altas que quienes consumieron el placebo.
En pocas palabras, los resultados de estos dos estudios y otros similares son nada menos que impresionantes. Pero, ¿cuál es la razón detrás de este fantástico beneficio para la salud del té verde? Según los investigadores, tres compuestos presentes en las hojas de la planta (cafeína, catequinas y teanina) explican sus propiedades para quemar grasa. Se cree que estos compuestos estimulan las enzimas del cuerpo que procesan sustancias contenidas en la grasa corporal, sobre todo los triglicéridos y la sintetasa. De esta manera, ayudan a reducir las células grasas del cuerpo y a reducir la grasa corporal general.